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REFLEXIONES PARA UN BUEN DÍA
Para compartir en familia

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Nos amamos aquí
aquí nos amamos
bajo el temblor de los almendros
Tú vertiste salvaje luz ecuatorial
Tú rompiste disfraces y máscaras
de tal modo que nos tocamos uno al otro
Tú incubaste áloe para curar mi herida.


Tú pezones púrpura uva calipedia
playas de caléndula y lágrima
ríos cerebro pasionales elíseos
doñegal drogado almíbar Tú.


Tú horadaste nudos y túneles
para alcanzar mis rayos
ahogo grises y nimbos
por amarnos aquí
y soldar juntos los fragmentos esquirlas
-que dejó tu partida-
de lo que fuera mío sólo corazón.

De Molinos de Fuego.

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EL TIEMPO ES ORO

Los hombres inventaron el reloj. Querían encarcelar al tiempo. Los minutos,las horas y los días cobraron su venganza y en seres efímeros los convirtieron.
Con la muerte los hombres pagaron su osadía. Dicen que el tiempo es oro, pero pocos lo venden por el valor que se merece. El tiempo no es mina inagotable e inaplazable es el castigo para quien lo despilfarra. Los días ruedan hacia el mar de la eternidad. Quienes derrochan sus racimos de segundos caminan hacia la noche de la angustia. Presas serán de la desesperación al final de sus días.
Como Moisés, las tablas de las leyes del tiempo te daré:

Primera: Si piensas y planeas cuanto vas a realizar, pronto verás tu obra terminada.

Segunda: Evita el desorden. Este es padre del caos y el caos arruina y enceguece.

Tercera: Realiza lo importante y a su lado se pondrá lo secundario en marcha.

Cuarta: Concéntrate en tu idea y transformarás en horas de provecho los segundos.
Quinta: No temas decir NO que es palabra corta y evita salirnos del camino ya trazado.

Sexta: Preocúpate por hacer las cosas bien, que al fin de cuentas, Dios en tu nombre realizará la perfección.

Séptima: Rodéate de personas eficientes y leales, delega en ellas responsablemente tus funciones. Así el tiempo será tuyo y lo podrás disfrutar.

Octava: Toma tu descanso. Tu mente recobrará las energías y una idea nueva y evidente tendrás ante tus ojos. Quien descansa en su labor produce mucho más que aquel que por ella se deja esclavizar.

Novena: Distribuye tu tiempo. Es la única forma de vivirlo a plenitud.

Décima: No olvides que en todo tiempo es preciso Amar, Trabajar, Disfrutar y Leer.

Si sigues las diez normas tuya será la tierra prometida. Un nuevo Edén será tu hogar y a la muerte habrás vencido. Quien sabe aprovechar el tiempo va camino a la inmortalidad.

De Secretos se los Triunfadores

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Gota de lluvia cayendo desde hoja colorida

En Reflexiones para un buen día escribí en la número 75:

SOLEDAD

¿Recuerdas que muchos llaman a Cándido, el solitario? Quienes así lo juzgan están equivocados. El es amigo de compartir lo poco que posee y sus pupilas brillan de alegría cuando alguien lo escucha con atención. Es hermoso compartir, pero es maravilloso saber que alguien lo escucha a uno, me dijo un día.
Hoy deseo compartir contigo lo que anoche me enseñó mientras compartíamos un tinto.

Los hombres comenzó diciendo Cándido no saben saborear la
soledad. No saben estar solos. Siempre buscan un lacayo del vicio por compañero. Unos cortejan el alcohol. Otros, las drogas o el sexo. Sus vidas terminan entre el lodo. Después se justifican acusando a otros. Y quien justifica su error, en él pretende mantenerse.
La buena mesa es apetecible, pero el mucho comer produce indigestión. La soledad es buena para el hombre a fin de que se encuentre a sí mismo. Si el hombre no se reconoce no podrá vivir en paz consigo mismo ni con los demás.
Pero si se empeña en permanecer sólo, la soledad se marcha para que se adueñe de él la desesperación. Nadie puede triunfar en la soledad. Estar solo significa aprender a escuchar la voz de la conciencia, y obrar conforme a ella. Es apagar por un momento la radio, el televisor, para aprender la bella sinfonía del silencio. Es aceptar que somos imperfectos, pero que tenemos el deber de seguir
el camino de la perfección.

Para mantener buenas relaciones con los demás hombres es mejor respetarlos que criticarlos. De lo contrario ellos nos condenarán a la soledad, y la soledad como castigo es uno de los peores. La humanidad es como una gran cadena donde cada hombre es un eslabón. Cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, pero unidos somos maravillosos. También es posible que el hombre piense en la soledad. Es más: las grandes ideas han sido el fruto de la reflexión
de un solo hombre. Pero es imposible que el hombre que piensa no comunique sus ideas mediante cualquier medio.

Las Estaciones, La Maja Desnuda, El Quijote, El Coloso de Rodas son testimonios que expresan que el individuo cuyo juicio es recto y justo, enriquece a la humanidad con sus ideas y sus obras.

Una mujer mayor; Tamaño real= 180 píxels de ancho

UN CREDO

Para mis relaciones con los demás

Tú y yo tenemos una relación que valoro y deseo conservar, más cada uno de nosotros es una persona aparte, con necesidades particulares y con derecho a satisfacer esas necesidades.

Cuando tengas algún problema para satisfacer tus necesidades, trataré de escucharte con aceptación genuina para facilitar el que tú mismo encuentres una solución, en vez de depender de las mías. También respetaré tu derecho a
escoger tus propias creencias y a desarrollar tus propios valores, aunque sean diferentes a los míos.

Sin embargo, cuando tu conducta interfiera con lo que yo tengo que hacer para satisfacer mis propias necesidades, abierta y honestamente te diré en que forma estoy siendo afectado, confiando en que respetarás mis sentimientos lo
suficiente como para tratar de cambiar la conducta que es inaceptable para mí.
Así mismo, cuando alguna conducta mía sea inaceptable para ti, espero que abierta y honestamente me cuentes sobre tus sentimientos. Escucharé y trataré de cambiar mi conducta.
Cuando haya momentos en que ninguno de los dos pueda cambiar su conducta para satisfacer las necesidades del otro, reconozcamos que tenemos un conflicto de necesidades que requiere ser resuelto. Comprometámonos entonces a resolver dicho conflicto sin que ninguno de los dos acuda al uso del poder o de la autoridad para tratar de ganar mientras el otro pierde. Respeto tus necesidades pero también respeto las mías. Así que esforcémonos siempre por buscar una solución que sea aceptable para ambos. Tus necesidades serán satisfechas pero también lo serán las mías. Nadie perderá, los dos ganaremos.

De esta manera podremos seguir desarrollándonos como personas. Y así la nuestra podrá ser una relación sana, a través de la cual cada uno de nosotros tratará de convertirse en todo aquello que es capaz de ser, y podremos continuar relacionándonos en un mutuo respeto, amor y paz.

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¡Para que aumentes tu autoestima!

Valórate a ti mismo. Tú tienes un cúmulo de cualidades físicas,intelectuales, morales y artísticas que probablemente desconozcas por no valorarlas. Mucha gente no hace nada porque es mayor el tiempo que emplea en
criticar a los demás que en mejorarse a sí misma. Otros despilfarran el tiempo en lamentaciones inútiles.

Un gerente hizo conocer a sus empleados cuan importantes son a través del siguiente memorando:

"Ustxd xs una pxrsona clavx"

Aunqux xl modxlo dx mi máquina dx xscribir xs vixjo, funciona muy bixn, xxcepto una sola txcla. Ustxd pxnsaría qux con todas las otras txclas funcionando adxcuadamxntx, no sx notaría qux sólo una txcla no funciona; pxro, una sola txcla fuxra dx sxrvicio, como ustxd lo notará, arruina xl xsfuxrzo de todas las dxmás.

Ustxd puxdx dxcirsx a sí mismo: "Buxno, sólo soy una pxrsona más xntrx tantas. Nadix notará si no doy lo mejor dx mí". Pxro si hacx la difxrxncia, concluirá:
Para qux una xmprxsa, una organización, un puxblo progrxsx, sx dxsarrollx xn forma xfxctiva, nxcxsita dx la participación dx todos y cada uno con sus aportxs
gxnxrosos y a su mxjor capacidad.

Así qux la próxima vxz qux ustxd crxa qux no xs una pxrsona importantx, rxcuxrdx mi vixja máquina dx xscribir. Ustxd xs una pxrsona clavx.

Un hombre vistiendo tuxedo; Tamaño real= 180 píxeds de ancho

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MI IDEAL ES FIRME Y MI FE SEGURA

"Los soñadores son los conquistadores del mundo". Allen James.

Allí veo la estrella y la haré mi propiedad. En los cielos escribiré mi nombre. Mi ideal es firme y mi fe segura. Solamente los cobardes se atemorizan antela grandeza. No desprecio lo pequeño, pero tampoco me asusta lo grande. Sé que puestos en el fiel de la balanza son mayores mis defectos que mis cualidades. Basta que yo lo desee vehementemente y a la muerte de cada defecto nace en mí una nueva cualidad. Soy yo quien hago mi destino. Seré también aquel que ciña sobre mi cabeza la corona de laurel a la cual tenga derecho por mi trabajo tenaz. Mis enemigos no me pueden confundir porque el ideal es la fuerza que me guía. Tengo confianza en mí mismo. Esta es la fuerza que me impulsa. Creo firmemente en que lo haré real porque brotó de mi ser. Si soy tímido hablaré sin vacilación; si, ciego, lo veré todo con mi fe. Quien carece de ideal es una veleta; quien lo tiene y se esfuerza va por camino seguro hacia el éxito.

De Secretos de los Triunfadores

Al despertar, saluda a tu Creador con una sonrisa;
al salir de la casa, desea a tus semejantes la
abundancia de la paz;
al comenzar el trabajo, no olvides que la mejor
herramienta es la alegría;
al declinar el día, no dejes que el abatimiento te
sumerja en las tinieblas;
al llegar la noche, brilla sin pretender opacar a la
luna y sus estrellas.

Una mama jugando con niños; Tamaño real= 180 píxels de ancho

Hacia una cultura de la vida


Por Efraín Gutiérrez Zambrano

Antes de abordar el problema de fondo, y con el fin de establecer un parangón entre las cosas y el ser humano conviene hacer las siguientes precisiones:

Se denomina patrimonio cultural a ese conjunto de creaciones culturales que un pueblo, a través de su historia, acumula. La necesidad de conservar ese patrimonio no puede ser motivo de debates de ninguna naturaleza porque en él se encuentran las claves de la identidad cultural de cada nación. Además, en este legado se hallan las lecciones, estímulos, secretos, dinamismo y entusiasmo, visión del mundo de sus creadores que habrán de contribuir, en forma decisiva, a dibujar el futuro de cada cultura. La herencia cultural es el primer escalón del proceso de desarrollo cultural. Recoger, asimilar y aprovechar lo más válido y significativo de las generaciones pasadas es el punto del cual se debe partir. El primer objetivo de todo plan de desarrollo cultural debe ser, en este orden de ideas, la conservación, restauración y divulgación del patrimonio. Pero no basta lo anterior si no existe la intención de extraer, de esa mina, el tesoro que han dejado los antepasados y si no se tiene la suficiente pericia para descubrir las líneas fundamentales, las constantes, los pensamientos, los sentimientos, los valores, que deben iluminar el presente, y en el futuro, como signo vital y continuo, pero también como causa de renovación amplia, libre, es decir, sin desconocer lo esencial del pasado, sin dejar de sentir el presente y sin olvidar el compromiso con el futuro.

Crear los incentivos y los ambientes donde los protagonistas creativos de la comunidad que la conforman puedan desarrollarse, debe ser el segundo objetivo de un plan de desarrollo cultural. Si esto no se hace, el patrimonio cultural se inmoviliza, no crece y esa cultura sin futuro, decadente, estaría camino a la desaparición. Una cultura viva es un río que cada día, en su recorrido, aumenta su fuerza y su lecho con las nuevas aguas de sus afluentes. Es obligación del Estado y de todos los miembros de la sociedad contribuir para que el legado cultural se enriquezca día a día. Es necesario descubrir el tesoro, compartirlo y aumentarlo. Es lo que habitualmente se conoce como promoción: el delicado, imaginativo y trascendental trabajo de establecer las condiciones para que los poderes creadores colectivos y personales se realicen a plenitud. Alejar los factores que puedan debilitar, mediatizar o frustrar el proceso creativo. La promoción cultural es, debe ser, finalidad prioritaria del empeño hacia el desarrollo cultural.

¿Pero todo lo anterior qué objeto tiene si se desconoce el primero y fundamental derecho a la vida? ¿La defensa de la misma no contribuye también a la conservación del patrimonio cultural? Seguro que todo el anterior discurso se derrumbaría como un castillo de arena ante el embate de la más débil ola. Y es que hace ya muchos días que se viene proponiendo a la discusión pública, y en el recinto de los legisladores, el tema de la legalización del aborto. Y junto a esta temática se esgrimen como importantes los puntos de las agendas y de los acuerdos de paz. No es nada nuevo, sin embargo, conviene analizar con detenimiento cada problema, pues, no se puede hablar de una ética secular y de mínimos si la vida es sólo un derecho formal consagrado en la Carta Magna, pero en la realidad no tiene ningún cumplimiento el mandato constitucional. (Y este tema que se toma por iniciativa femenina parece que no tiene la misma importancia entre los caballeros).

De inmediato se plantean algunas interrogantes: ¿Qué se pretenderá conseguir con la legalización del aborto? ¿Por qué hablar de la defensa de la vida intrauterina cuando la realidad del país es prueba irrefutable de la gran barbarie de la guerra fratricida? ¿Es correcto plantear una apología de la vida en una cultura que rinde culto a la muerte mediante el sacrificio diario de sus mejores o más jóvenes hombres? ¿Es un problema de salud o de moral, de derecho privado o público? ¿Cómo ha de actuar la escuela para contribuir la formación de una cultura de la vida? Aunque es muy poco el espacio para dar respuesta a todas estas cuestiones, es necesario que antes abordemos, por lo menos, la necesidad y utilidad de las interrogantes.

No es posible desconocer que las anteriores nos invitan a la búsqueda de nuevos derroteros en los paisajes interiores. La intelección de un problema surge del cuestionamiento interior y ante las respuestas se ven erguir las preguntas inesperadas. Esa es la dialéctica de la conciencia humana. El hombre necesita interrogarse para hallar sentido a su existencia.

Desde la visión de la pedagogía actual, la educación contribuye a la formación de la cultura de la vida, siempre y cuando sea un verdadero proceso que genere actitudes y la necesidad de unos valores mínimos en cada persona que garanticen el respeto mutuo entre los miembros de una comunidad. Más que legalizar o penalizar es de interés primordial desarrollar estrategias de aprendizaje intencional de actitudes. La autonomía, la conciencia plena del valor de la vida, la tolerancia y demás elementos de la ética mínima deben surgir en el proceso (en el cual el docente sólo es un mediador), no como una imposición o temor sino como el fruto de una reflexión individual y seria de cada estudiante.

Sin este proceso cognocitivo el ser humano no entiende el mundo natural y en consecuencia le es imposible construir un universo armónico. Cada interrogación le conduce hacia la verdad. Puede que la respuesta no sea la correcta o como pasa en muchas ocasiones ni siquiera se puede dar una respuesta, pero queda por lo menos la conciencia de que existe una seria contradicción. ¿Será que esa gran mortandad de mujeres causada por el aborto clandestino y la ganancia que genera este ilícito son razones suficientes para interesar al Estado y la sociedad en el tema? ¿Por qué, ante tanta masacre diaria, los noticieros sólo enumeran los hechos, pero no los analizan? Cuál puede ser la solución o el camino hacia la paz social e enterior?. ¿La que se propone es la correcta? Es sabido que no porque cuando un problema no es abordado desde la raíz seguirá dando dificultades; cuando una enfermedad no es curada desde sus causas nunca habrá la recuperación de la salud.

Si se parte del hecho de que el aborto es un asesinato cobarde porque se ejecuta sobre un inocente, no se puede mirar con indiferencia la disyuntiva de su legalización o penalización o dicho en otros términos, si es lícito o no matar a un ser humano. Si ello es posible, habrá razones para suspender la vida en cualquiera de sus etapas, sobre todo en la vejez. E implicitamente también se aprueban las muertes violentas que enlutan a los pueblos inermes que soportan el fragor y la sevicia de quienes, supuestamente, son el horizonte de mejores tiempos por venir. ¿Acaso se debe añorar el exterminio colectivo? ¿Se puede aceptar que la paz es la consecuencia del desconocimiento de los más elementales derechos humanos?

Debe plantearse el problema desde el fondo: es el problema de la vida y de una vida digna que está siendo amenazada por una cultura de egoísmos, de individualidades, de juicios ciegos..., de la muerte. Así se pueden considerar otras amenazas como los homicidios de cualquier género, los genocidios, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad humana como las mutilaciones, las torturas; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, la prostitución, la trata de blancas, la drogadicción, la corrupción, el secuestro. Flagelos que azotan a la nación colombiana y que son parte de un problema, cuya solución corresponde a todos los integrantes de la comunidad nacional.

Además, si se considera a la persona como una totalidad no se debe argumentar que se trata sólo de un problema de salud o de moral o de cualquier otra índole. Todo lo que atañe al hombre debe ser visto unitariamente y como parte integrante de él. De modo que plantear el problema de la legalización del aborto desde una comprensión sectorial de la persona es todavía más penoso y cuestionante.

De cara a esta situación el colombiano tiene la obligación de alentar la cultura de la vida. Este sí que sería un verdadero desarrollo cultural. De una nación bárbara, intolerante y sectaria pasar a un nivel de mutuo respeto y admiración. Hay que rescatar una visión integral de la persona y de todo aquello que pueda ayudar a su realización.

"El hombre dice no, porque primero dice sí: Un sí a la vida, al sentido, a lo ilimitado, a la plenitud y a la total convergencia realizadora de los dinamismos que siente y vivencia dentro de su existencia. Aun cuando no entrevea la plenitud total en el horizonte de las concreciones históricas, la anhela, sin embargo, con una esperanza jamás debilitada".

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Una pareja mayor; Tamaño real= 240 píxels de ancho

No debemos obsesionarnos con el fracaso sino con el afán de superarnos día a día. Nuestra preocupación debe ser la victoria, no el temor a fracasar. Pequeños esfuerzos en forma continua fortalecen nuestra voluntad. Adquiramos
el hábito de triunfar.

Manten la serenidad. La ira y las preocupaciones disminuyen la claridad de los conceptos. Los problemas deben ser analizados detenidamente para resolverlos en el estricto orden de importancia que merezcan. Así nos podremos dar cuenta de que un 90% de nuestros temores son infundados.

Concéntrate y aprende de esta historia:

Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó:
¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a ellos? ¿Por dónde puedo entrar?
Era un guerrero simple. Los guerreros siempre son simples, sin nobles ideales en sus mentes, sin nada que les permita volar hacia las alturas. Sólo conocen dos cosas: el dolor y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; sólo quería saber dónde estaban las puertas, para poder evitar el infierno y entrar en el cielo. Hakuin le respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido.
¿Quién eres?, preguntó Hakuin.
Soy un samurai, respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta.
Hakuin rió y contestó: ¿Un samurai?, Tú sólo pareces un mendigo.
El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para que había ido a visitar al Maestro. Sacó su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin cuando éste dijo:
Esta es la puerta del infierno. Tu espada, tu ira, tu egoísmo, te abren la puerta.
Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo:
Ahora acabas de abir las puertas del cielo. En un instante se puede ir del cielo al infierno o del infierno al cielo.

REFLEXIONA


Los hombres que influyeron decisivamente en la historia, son aquellos que no esperaron que el mundo cambiara, sino que ellos decidieron cambiarlo. Ellos comprendieron que el éxito depende de mucha imaginación, comprobada
valentía y una ética que los distinguió
como hombres íntegros.

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